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EL SEIS DOBLE - DIARIO DIGITAL DE ALZIRA

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (1) // CASABLANCA, ALFA Y OMEGA // POR: ALFONSO ROVIRA

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (1)   //   CASABLANCA, ALFA Y OMEGA   //   POR: ALFONSO ROVIRA

31 años de la historia del espectáculo y el cine en Alzira

En la noche del jueves día 30 de agosto de 1945 fue inaugurado en Alzira el teatro de verano Casablanca. Bajo la experta dirección técnica de Juan Guardiola Martínez, uno de los miembros componentes de la empresa propietaria, se edificó en los solares lindan­tes con el antiguo Teatro Giner, instalándose todos los adelantos técnicos de acústica, como­didad y elegancia que había en aquel momento.

El frontispicio del escenario, con pista saliente al aire libre, era de estilo romano, simbolizando el origen fundacional de la ciudad, con sus torreones de sillería. Al efectuar las excavaciones para la cimentación fueron hallados vestigios de las antiguas murallas de la ciudad, que discurrían por estos lugares, así como una moneda de Cesar Augusto. En una de las piedras de sillería estaba gravada esta singular historia.

Adosados al escenario, como palcos proscenios, se presentaban unos balco­nes o balconcillos de estilo Edad Media, con refinados detalles. Seguían una sec­ción aparte de la primera, más palcos en la planta baja, cubiertos por palcos terra­zas sobre éstos, de estilo colonial, circundando por ambos lados el gran patio de cómodas sillas con su rampa reglamentaria y moderna.

Sobre el nivel superior del patio, con acceso de artísticas escalerillas, la gran terraza del moderno bar-café, estilo americano; la terraza se hallaba casi cubier­ta por completo por un enorme almez, árbol centenario llamado en valenciano llidoner, de tan extraordinaria frondosidad, que resguardaba la intemperie de la noche. Este recordado árbol se encontraba dentro de la propiedad del alcireño Bernardo Rodríguez, que el señor Guardiola adquirió para la construc­ción de Casablanca, ordenando fuera talado. Aquel mismo día cuando viajaba hacia la capital de provincia, a mitad de camino, detuvo su vehículo llamando por teléfono para que no fuera cortado. Fue un gran acierto; siempre fue el punto de atracción de todos, en este teatro de verano Casablanca.

A la sesión inaugural el jueves 30 de agosto de 1945, asistieron las autorida­des locales y una extraordinaria concurrencia de espectadores. La entrada tuvo carácter bené­fico. La recaudación fue entregada íntegramente a los centros asistenciales de la ciudad El rasgo muy significativo del empresario Juan Guardiola, fue muy aplaudido.

El acto de inauguración se abrió con un concierto a cargo del tenor Juan Marco, interpretando un fragmento de El trus de los tenorios, de Serrano. La tiple Carmencita Ribas cantó una romanza de La del Manojo de Rosas, de Pablo Sorozábal, y el barítono Vicente Ballester, la Catalina de El barbero de Sevilla, de Rossini. Finalmente, Juan Marco y la tiple Carmencita Ribas interpre­taron un fragmento de La Tabernera del Puerto, de Sorozábal.

Poco después, el charlista José Montó Serrano pronunció unas palabras des­criptivas del significado de los diferentes estilos que enmarcaban el magnífico lo­cal, felicitando a los alcireños por contar con el mismo, digno de todo prestigio de la primera ciudad de la provincia. Poco después, se tributó de una manera espontánea un sentido homenaje al arquitecto, autor de las obras, Juan Guardiola Martínez, que se hallaba con su familia ocupando uno de los palcos y obligándole a ponerse en pie y corresponder a la gran ovación promovida por el público asistente.

Finalmente se proyectó la película “Luna Nueva”.  Sería exhaustivo el nombrar aquí toda la programación que se llevó a cabo en los años de auge del teatro de verano Casablanca. Aparte de las películas que fueron proyectadas en su pantalla, normal primero y después súper panorámica, verbenas, revistas, concurso de Miss Valencia, zarzuela, teatro en lengua vernácula y muchas cosas más que sería largo de enumerar.

Comenzaba a alborear el año 1976 cuando los alcireños, a su paso por el final de la avenida de los Santos Patronos, donde hasta no hace muchos años el Barxeta lamía el camino que conducía al Casablanca a su paso para encontrarse con el Júcar, lugar donde ya se estaban construyendo altos y modernos edificios, sentían nostalgia al ver como iba desapareciendo el cine de verano Casablanca tan entrañable para los habitantes de esta ciudad. En la moderna barra americana, al lado del frondoso árbol, era servida la mejor horchata que hemos saboreado.

Antes de ser demolido por la empresa de construcciones "Palop-Benedito", los locales sirvieron unos años para albergar la guardería infantil "Bambi", a la que muchos de nuestros hijos asistieron. 

Alfonso Rovira, 12.01.1992

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