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EL SEIS DOBLE - DIARIO DIGITAL DE ALZIRA

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (9) // UN RECORRIDO POR LA CALLE JÚCAR // Por: ALFONSO ROVIRA

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (9)     //     UN RECORRIDO POR LA CALLE JÚCAR     //     Por: ALFONSO ROVIRA

Una avenida sin árboles ni ciencia 

No sabemos con exactitud la fecha en que fueron talados los cinco árboles los plátanos en la calle Júcar, situados pasada la pasarela o el pontet de Tudela, en el arrabal, a la otra parte del río Barxeta. Dionisio Cárceles fue el encargado de la tala para dar paso al cemento y el hierro que lo convertiría en las edificaciones de la avenida de los Santos Patronos. Fue el 27 de mayo de 1969, dato que nos ha completado Carlos Ramírez Canet, el “marmoliste“ de la calle Júcar. Éste era hijo del señor Aurelio Ramírez, propietario de esta industria del mármol, antes de José Valls Goig, el “torroner”, con quien formaba sociedad el señor Aurelio.

En la fotografía con que ilustramos nuestro reportaje, tomada ese día 27 de mayo de 1969, vemos caído el último árbol que se situaba frente al taller de mármol. Identificamos, de izada. a derecha, a Dionisio Cár­celes, con 23 años menos que ahora; Aurelio Ramírez y su padre, el señor Aurelio, que conversa sobre la tala de estos árboles centenarios con el carpintero, vecino de esta calle, Vicente Osca.

En Alzira habían árboles de este tipo, plátanos, en la subida a la montañeta del Salvador; al principio del Cami Nou de Gandía, en el “sequer alt” de Amat; en las carreteras de Alberic, Guadassuar, Carcaixent y Algemesí; así como en el tramo del puente de hierro a la estación de ferrocarril. Poco a poco, con el “progreso”, han ido desapareciendo.

El árbol de la imagen podríamos situarlo frente a Mármoles Ramírez. Imagínenselo ustedes, a la izquierda de la foto se sitúa la primera finca que fue construida en esta vía, el Edificio Avenida. Dando un repaso de película por nuestra memoria, la calle Júcar arrancaba, como hoy, en la plaza Mayor, desde el edificio de Correos; no había calle en la parte por donde discurría el río Barxeta. En las primeras casas tenía el almacén de “cacauet” José Gregori Furió,  después el taller mecánico de Cortina y,  al lado, vivía la familia de Lucas Hernández, el gitano. Al lado de la calle Téjar Martí vivía Sebastián Gil, el taxista. Más adelante el tornero Fernando Roca Cubells; después Elvira, florista que hacia maravillas con el arte de la cera; el taller de Ramí­rez; el almacén de frutas de Héctor Garrido; Nelo, el pedrero, que cortó la piedra en la cantera donde hoy se sitúan las viviendas de la Graella. Al terminar la calle Júcar, que los alcireños conocemos popularmente como el Camí Fondo, se situaba la cochera de pompas fúnebres de “Morro Tallat”. Los miércoles, en el primer tramo de la calle Júcar, se reunían los tratantes de caballería para llevar a cabo las transacciones. También hemos sabido que los labra­dores que poseían caballerías para los menesteres del campo, “rossins”, que tenían mal de patas, los llevaban al río Barxeta y bajo del pontet de Tudela  los dejaban en la corriente del agua hasta que sanaban.

Las tierras a ambos lados del río, desde pasado el puente de Sant Bernat hasta la desembocadura del Barxeta, una vez pasado el puente de hie­rro, eran tierras de cultivo donde los agricultores recogían sus cosechas ¡y no vean ustedes qué cosechas!

También la calle Júcar, a la altura de la casa de Mármoles Ramírez, era el punto de reunión de despedida de los entierros.

Carlos Ramírez, hijo del señor Aurelio, conserva un trozo del tronco de este árbol que fue talado con la fecha grabada del día su desaparición.  

Alfonso Rovira, 15.03.1992 

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