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EL SEIS DOBLE - DIARIO DIGITAL DE ALZIRA

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (36) __ LA CASA BLAVA, EL PENALET Y EL CRISTO DE LOS “ALMERIEROS” __ POR: ALFONSO ROVIRA

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (36) __ LA CASA BLAVA, EL PENALET Y EL CRISTO DE LOS “ALMERIEROS” __ POR: ALFONSO ROVIRA

"Cuando los rayos del sol naciente le despertaron por la mañana en el vagón —venía de Madrid Rafael Brull en el tren— lo primero que vio antes de abrir los ojos fue un huerto de naranjos a la orilla del Xúquer y una casa pintada de azul, la misma que asomaba ahora, a lo lejos, entre las redondas copas de follaje, allá en la ribera del río". Así hace referencia Blasco Ibáñez de "La Casa Blava" al principio de su novela “Entre naranjos”, que como nuestros lectores ya saben se desarrolla en nuestra ciudad de Alzira.

"La Casa Blava", según la tradición, parece ser la que mostramos en la foto del repor­taje de hoy, cercana a la ciudad, al principio de la partida de Tulell, al mismo lado del que fue cementerio hasta 1898, año en el que fue construido el nuevo en el Pla de Cor­bera debido a los problemas que acarreaban las inundaciones en esta zona cercana al río.

En esta casa vivía el señor Martí, cuya fábrica de tejas y ladrillos se hallaba en el Penalet, cercano a su residencia.  Hoy, en el mismo Penalet, se encuentra la calle denominada “Tejar Martí”, en memoria de la fábrica que allí se asentaba. No hemos podido hallar documentación, pero, al parecer, funcionaba en el pasado siglo porque el bisabuelo de Ramón Méndez, que siempre residió en esta barriada con su familia, era el encargado del tejar. “El teular” se extendía desde lo que hoy es la calle de este mismo nombre a la de Hernán Cortés.

Los”Almerieros" y su Cristo

Los "Almerieros", así se les denominaba, eran los encargados de las expediciones de troncos que transportaban por vía fluvial desde Cuenca, utilizando la corriente de las aguas del Júcar. Eran hombres de extraordinaria experiencia que saltando de tronco en tronco y armados con una pértiga llamada galonda en unas tierras y en otras tocho, conducían hasta Alzira "la maera"; depositándola en el embarcadero de la serrería de Pardo, pasando el Pont de Ferro, desde donde las caballerías lo hacían llegar hasta la serrería, hecho que nos ha constatado José Vila, un anciano alcireño que lo presenció en repetidas ocasiones. También, al parecer, la madera era sacada del río a la altura del puente de San Gregorio hasta el arenal para llevar los troncos hasta donde se ubicaba el ¿teularet? y, desde allí, las carretas de bueyes lo distribuían a las serrerías de Alzira y pueblos de La Ribera.

El señor Baeza, "Estanquer de la Plaça", nos ha saciado la curiosidad contándonos como llegó la imagen del Cristo de los “Almerieros” a Alzira. “Els Almerieros”, al parecer, según le contaron nuestros antepasados, lo hallaron entre unas cañas y enseres que arrastraban las aguas, lo recogieron y ataron a los troncos que transportaban por las aguas y al llegar a Alzira lo depositaron en el “Teularet de Martí”. De allí nació la fiesta que hemos conocido.

Transcurrida la Guerra Civil, y la imagen sagrada guardada en casa de un vecino, se reanudó la fiesta del Cristo, hasta que la noche del 2 de octubre de 1962 se celebraba una cabalgata de disfraces en la que tomaban parte muchos niños; otros la presenciaban desde el tablado instalado en la esquina, al final de la calle, éste estaba en su base atado con cuerda de la que antaño se usaba para sujetar los andamios. Lo cierto es que con el peso de la multitud que ocupaba el estrado, éste cedió viniéndose abajo, con la fatalidad de quedar atrapado y falleciendo el niño Javier Hidalgo Galán, que apenas contaba con diez años de edad. A partir de aquel año, las fiestas al Cristo de los "Almerieros" no ha vuelto a celebrarse.

Sin embargo, pasado bastante tiempo, los jóvenes residentes en la barriada de EI Penalet, hace unos pocos años, han formado una comisión fallera y todos los años plantan una falla en este sector de la ciudad. La imagen del Cristo se dejó en depósito en el domi­cilio de la familia Dalmau, en la calle Pintor Parra numero nueve, donde fue salvado de la pantanada de 1982 y de las inundaciones de 1987.

Cuenta la tradición que el nombre de Penalet viene del tiempo de la dominación árabe en Alzira. Era un lugar donde enviaban a los moros rebeldes, “els penats”, a modo de destierro, a extramuros de la población. Otros hablaban de que era un penal a modo de sifón de una acequia de riego y algunos prefieren el que a la altura de lo que hoy es la calle Méndez Núñez, se levantaba un muro donde los niños jugaban a la pelota. Escojan el que más les guste, lo cierto es que no hemos encontrado noticias fidedignas que lo avalen. Lo que es seguro es que en Alzira no hubo ningún penal.

Alfonso Rovira, 20.09.1992

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