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EL SEIS DOBLE - DIARIO DIGITAL DE ALZIRA

SE REPRESENTA EN ALZIRA LA OBRA TEATRAL DE ADOLFO MARSILLACH “SILENCIO… VIVIMOS”

SE REPRESENTA EN ALZIRA LA OBRA TEATRAL DE ADOLFO MARSILLACH “SILENCIO… VIVIMOS”

Fecha: viernes, 9 de mayo de 2008.

Hora: 20:30 horas.

Lugar: Gran Teatro de Alzira.

Tipo de espectáculo: teatro para adultos.

Obra: Silencio… Vivimos.

Duración: 85 minutos (sin descanso).

Compañía: Blanca Marsillach.

Autor: Adolfo Marsillach.

Dirección: José Mª Mestres.

Dramaturgia: Paco Mir.

Interpretes: Carlos Heredia, Gracia Olayo, Laura Domínguez y Sergio Torrico.

Entrada: 15, 12 y 8 € (entradas generales). Carnet Jove y jubilados: 10, 8 y 6 e. 

 

Adolfo Marsillach

Fue uno de los actores más conocidos de su generación, uno de los directores más reconocidos de su siglo, un dramaturgo tardío que logró gustar a público y crítica, un gestor ejemplar del Instituto Nacional de las Artes Escénicas, un director revolucionario para el teatro clásico y un escritor prolífico. Marsillach fue muchos hombres en uno –ya que él odiaba el malicioso arte del encasillamiento– y a todos supo darles su especial toque irónico.

Como los años, más que pasar, se precipitan, el Marsillach en colores nos hizo olvidar al Marsillach que renovó la televisión en blanco y negro, la de aquellos famosos años en la que los programas dramáticos también se emitían en directo. Marsillach fue autor y director de cuatro series de televisión que revolucionaron la raquítica programación de aquellos años. Cuatro series que vistas hoy en día, gozan de una naturalidad y frescura que no tienen nada que envidiar a las series más rentables de la actualidad.

Silencio… Vivimos

Era el título de una de ellas y es la base de muchas de las historias que se han escogido para crear este espectáculo en el que un Marsillach, personificado por todos los actores, nos lleva de una historia a otra, introduciéndonos, con una ironía que roza la “mala baba”, en esos momentos difíciles a los que nos hemos de enfrentar en esta vida que no siempre es un valle de risas.

Marsillach, a pesar de esa fama de pedante que tuvo que negar toda su vida, tuvo el don de la proximidad y la habilidad para que nos creamos que sus recuerdos, a pesar del paso y del peso del tiempo, se parezcan mucho a los nuestros. Marsillach fue un eterno enamorado del amor y supo comunicarnos esa necesidad, casi angustia, de encontrar al amor de nuestra vida; un amor que, a menudo, vive en nuestra misma casa.

Silencio… Vivimos es una nueva oportunidad de volver a visitar unos textos injustamente olvidados que nos harán descubrir una de las mejoras facetas de un artista que lo hizo todo –hasta lo que no debía, según sus palabras– en el mundo del teatro.

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