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EL SEIS DOBLE - DIARIO DIGITAL DE ALZIRA

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (55). LA COOPERATIVA LA AGRÍCOLA DE ALZIRA YA ES CENTENARIA. POR: ALFONSO ROVIRA

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (55). LA COOPERATIVA LA AGRÍCOLA DE ALZIRA YA ES CENTENARIA. POR: ALFONSO ROVIRA

La andadura de la Cooperativa La Agrícola comenzó en 1892. En aquel año, Alzira hacía 16 años que había pasado de villa a ciudad y contaba con unos 13.000 habitantes

El miércoles 11 de diciembre de 1991 comenzaba el acto de apertura del I Centenario del punto de arranque de la Cooperativa La Agrícola de Alzira, cuyo distintivo, en este último siglo, se ha distinguido por una enseña en la que se aprecia una “C” y una “A” (Cooperativa Agrícola), entrelazadas con los colores verde del naranjo y naranja del mismo fruto; además de un campo labrado y un sol naciente. Todo relacionado con la agricultura. Una bandera con el arco iris, que representa el cooperativismo desde 1923, en la que la alianza cooperativa internacional la adoptó como el símbolo de la unidad de las personas, cooperativistas sin ninguna distinción de raza, color o estamento económico.

Este acto de apertura del I Centenario se llevó a cabo en el Gran Teatro municipal con "lleno hasta la bandera". Estaban presentes, el alcalde Francisco Blasco; el presidente de la cooperativa, Bernardo Martín; falleras mayores de Alzira, acompañadas del presidente de la Junta Local Fallera; miembros de la junta rectora; socios y muchos vecinos de esta población.

La andadura de la Cooperativa La Agrícola comenzó en 1892. En aquel año, Alzira hacía 16 años que había pasado de villa a ciudad y contaba con unos 13.000 habitantes. Desde aquella época, la agricul­tura ha ido evolucionando progresivamente, de la viña, algarrobos, olivares y morera para la industria de la seda, pasaron sus habitantes al cultivo del arroz y más tarde a los cítricos.  Faltaban pocos años para que concluyera el siglo XIX, cuando un grupo de alcireños se reunieron para formar una cooperativa y así hacer valer aquello de "la unión hace la fuerza".

Alzira, con unas plantaciones de naranjos que ocupan una extensión de más de sesenta mil hanegadas, hace que sea el mayor término de la nación de productores de estos frutos y puede sentirse orgullosa de tener una cooperativa, La Agrícola, que ha venido enarbolando la enseña en esta última centuria en el mundo cooperativo. Aquella tarde intervendría, primeramente, realizando los menesteres de moderador, el archivero municipal y cronista de la ciudad, Aureliano José Lairón, siguiéndole en los parlamentos el presidente de la cooperativa, Bernardo Martín, quien hizo una exhaustiva historia de la entidad que representaba, destacando el que en estos cien años han pasado alrededor de diez mil socios efectivos en una estrecha relación familiar de 40.000 personas, manteniendo en la actualidad unos 3.500 socios, en una relación aproximada de 15.000 personas, es decir, casi la mitad de la población asociados a la cooperativa. Todo este colectivo ha sido, hasta la actualidad, dirigido por unos 50 conse­jos rectores, que servían unas 500 personas, de los cuáles 20 habían ocupado la presidencia, todos ellos, con la colaboración de 2.000 empleados, han hecho posible que la cooperativa haya llegado a este día para celebrar esta conmemoración.

La Cooperativa fue creada primero como una asociación, más tarde como un sindicato agríco­la, y en consecuencia de su finalidad, fue acoplándose a las necesidades del labrador, para resolver sus problemas, que cada día salían al paso y que no eran pocos. Desde esta asociación se promovió la creación de un sindicato de Policía Rural —las oficinas de estos guardas del campo se situaban en el piso alto de los locales de la cooperativa—, servicio que con el tiempo pasó a depender de la Cámara Agraria y en la actualidad del Ayuntamiento por haber quedado disueltas.

Esta cooperativa es por consiguiente una realidad democrática, dentro de los distantes mo­mentos, pues fundada durante la regencia de la reina María Cristina y el reinado de Alfonso XIII, pudo sobrevivir a todos los cambios de la dictadura de Primo de Rivera a la segunda República, la Guerra Civil, el gobierno de Franco y la actual monarquía parlamentaria, lo que arroja una idea de la solidez de esta empresa, fundamental para la agricultura. En este año de la celebración del primer centenario se han desarrollado una serie de actividades en las que han tomado parte los escolares, los deportistas y los amantes de la cultura, que disfrutaron en el concierto que ofreció la banda de la Sociedad Musical de Alzira en el Gran Teatro Municipal. También la publicación de un libro que recoge la historia de esta entidad que ha recopilado el estudioso alcireño Bernardo Sanchis, libro que será presentado en el trans­curso del acto de clausura que se llevará a cabo el próximo viernes.

En los actos celebrados con motivo de la efemérides, destaquemos el del día 15 de mayo de 1992, festividad de San Isidro Labrador, patrón de los agricultores, la misa que se celebró en la parro­quia de Santa Catalina que ofició el Arcipreste, Juan Pont Bodi, acompañado del sacerdote alcireño, Bernardo Carreres Oliver. El descubrimiento por parte del presidente Bernardo Martín de una placa de” taulellets valencians” dedicada a los que hicieron realidad el acto que se estaba conmemorando.

Por la tarde continuaron los actos con la inauguración de la muestra agrícola en la casa de cultura, presentando el acto el arqueólogo alcireño y director del mismo, Agustín Ferrer. En esta expo­sición se podían contemplar aperos de labranza que usaban nuestros antepasados. Por la noche se reunieron en una cena de clausura de los actos celebrados en este día, donde el presidente agradeció la colaboración de todos y pidió más unión, si cabe, a los labradores socios de la cooperativa, calificándoles de "autoridades responsables".

Recordemos aquella casa habitáculo de la cooperativa, en aquel rincón de la placeta donde el recordado con­tratista Olegario Esteve servía a los agricultores que comentaban los trabajos que habían realizado a lo largo del día, sentado reposando en los cómodos “panerots” de mimbre amarillento y, sobre todo, recordemos también a alguien  que dio un gran empuje a la cooperativa, como fue el presidente recientemente fallecido, Antonio Costa Ull.

Alfonso Rovira, 07.02.1993

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