*************************
*************************
Se muestran los artículos pertenecientes al tema Articulistas ----------------------- Ramón Alfil.

Artículo de opinión
-
¿Alguien se atrevería a calificar a Raúl, a Villa o a Messi de ladrones, chulos, cobardes, impresentables o que tienen mala fe?
-
Escribí hace unos días sobre la actitud que tuvo el jugador valencianista Miguel con Gallego Galindo, árbitro asistente del encuentro Racing de Santander - Valencia, al que insultó y amenazó de muerte tras una falta que éste le señaló y que el futbolista consideró inexistente. El árbitro principal, Clos Gómez, no lo dudó, expulsó al jugador y redactó en el acta, con todo detalle, lo sucedido. Inevitablemente, la reacción del colegiado ha sido el cebo ideal para los medios de comunicación.
Después de leer la prensa y escuchar diferentes programas radiofónicos, no me queda más remedio que manifestar mi repulsa de cara a todos esos profesionales que hacen del imprudente uso de los adjetivos un estoque que apuñala la imagen pública del fútbol y atenta contra la dignidad de las personas, en concreto, casi siempre, la de los árbitros de fútbol.
Sobre el tema que me lleva a este escrito y sobre tantos y tantos otros asuntos referentes a los árbitros he leído y, sobre todo, he oído (la lengua no tiene hueso), adjetivos como: ladrón, chulo, cobarde, impresentable, mala (fe)… Aprovechar unas páginas o unas ondas para calificar de esta forma es de cobardes; sí, de cobardes. Y lo voy a justificar porque nunca, absolutamente nunca, he leído u oído en los medios públicos semejantes ofensas contra un jugador de fútbol. Y, la verdad, ni falta que hace.
Esperemos que un día estos mismos periodistas que, afortunadamente son una minoría descerebrada (sería injusto meter a todos en el mismo saco), utilicen un titular o un micrófono para calificar a Raúl, a Villa o a Messi, por poner algunos ejemplos, de ladrón, chulo, cobarde, impresentable o de mala fe. Eso, eso… ¡Esperemos! ¿Son o no son “gallinas” estos informadores?
Y, ¿cómo reaccionarían si a sus hijos, públicamente, les llamasen ladrones, chulos, cobardes, impresentables o que tienen mala fe?
El adjetivo calificativo, según definición lingüística, es una palabra que acompaña al sustantivo, concordando con él en género y número, para limitar o completar su significado. Y yo añadiría que el adjetivo calificativo es un aderezo de la lengua cuando es preciso y conforme a la razón y a la equidad; virtudes que, al parecer, no son el pan de cada día de esta minoría que solo busca rajar en lugar de ofrecer una adecuada información periodística.
Ramón Alfil
Para todos aquellos que quieran un fútbol mejor, visita el siguiente enlace:
http://clandefutbol-jr.blogspot.com/
-
-
Los amigos del cómic y del periodismo de reportaje están hoy de enhorabuena
Hoy, Tintín ha cumplido 80 años. Su padre y creador, el dibujante belga Georges Remi, más conocido como Hergé, lo dio a conocer al mundo entero un 10 de enero de 1929 en la revista “Le Petit Vingtième” en la que fue la primera aventura del reportero de flequillo y pantalones bombachos.
Milú, su inseparable perro. es junto a Tintín el único personaje que aparece en todos los álbumes. Se trata de un foxterrier altivo, algo egoísta y aficionado al whisky. Hergé lo bautizó así para vengarse de una novia que le dio calabazas. No se sabe mucho de ella: se llamaba Milú y tenía los pechos grandes.
Hergé murió en 1983. Su personaje sigue vivo entre nosotros, Así son las cosas.
Ramón Alfil
-
En un día de Navidad
Esta es mi canción en la ducha, sin orquesta, sin coro… A Capela. Y me gusta recordarla hoy, un día de Navidad, no sé muy bien por qué. La música y los sentimientos tienen esas cosas raras. Es mi primera Navidad sin mi padre, al que no le disgustaba la copla, quizá sea por eso.
Quiero dedicarla también a Carlos que tanto se cachondea de mí por esta canción. Y a Paco Nadal por su compañía diaria.
Yo seguiré valiente, como la alondra, y en mi ducha, alzaré la frente con mi cantar, con mi campanera.
Aquellos que, aunque sea de vez en cuando, no tengan un puntazito clásico y coplero, huir. A todos, Feliz Navidad.
Ramón Alfil
Campanera. Versión de Diana Navarro.
Para ver más “Videos para navegantes sin prisas” pinchar sobre el siguiente enlace:
http://elseisdoble.blogia.com/temas/articulistas-ramon-alfil.php
-
“No puedo creer que me condecoren. Yo creía que era necesario conducir tanques y ganar guerras”
Un 8 de diciembre como hoy, en 1980, moría John Lennon mientras paseaba con Yoko, su mujer. Un fanático le disparó varias veces, una de las balas le atravesó la aorta. El asesino, unas horas antes, consiguió estrechar la mano de John y que éste le firmara un ejemplar de su último disco, Double Fantasy.
Aparte de su música, composiciones y poemas, que lo elevaron a mito del siglo XX, cabe recordarlo también por algunas de sus frases míticas:
“Si todo el mundo demandase paz en lugar de otro programa de televisión, entonces habría paz”.
“No puedo creer que me condecoren. Yo creía que era necesario conducir tanques y ganar guerras”.
“No necesitas una espada para cortar dos flores”.
“La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes”.
“He experimentado de todo, y aseguro que nada es mejor que estar en los brazos de alguien que amas”.
“Las canciones que me gustan son las que se tienen solas por sus letras, sin necesidad de la melodía. No necesitan melodía, son poesías”.
“Éramos cuatro muchachos. Conocí a Paul, lo invité a unirse a mi banda. Después se unió George y después Ringo. Éramos un grupo que se hizo muy, muy grande, eso es todo”.
“Unos grandísimos hijos de puta. Tienes que ser un hijo de puta para llegar y eso eran los Beatles. Los Beatles son los hijos de puta más grandes de la tierra”.
“Momento a momento, así es que vivimos ahora. Apreciamos cada día y también le tenemos miedo. Podría ser el último día. Suena chistoso, pero cualquier día te podría atropellar un auto o algo así. Estoy empezando a apreciarlo”.
“Soy John Lennon. John Lennon, el de Los Beatles”. Mientras agonizaba al policía que le ayudaba después de los disparos”.
De su repertorio, hoy, un 8 de diciembre también, mientras llueve al otro lado de la ventana, me quedo con Imagine. Va por él.
Ramón Alfil
Para ver más “Videos para navegantes sin prisas” pinchar sobre el siguiente enlace: http://elseisdoble.blogia.com/temas/articulistas-ramon-alfil.php
-
Las cuatro y diez
La música, las canciones, los poemas… suelen evocar recuerdos de otras épocas, de personas con las que has compartido tu vida… “Las cuatro y diez” me trae a la memoria esperas a la puerta de un colegio, besos inocentes robados en el cine Salomón, a Spencer Tracy y a Katherine Hepburn… ¿te acuerdas, Pocholina? Va por ti esta canción, la mereces.
Esta versión de “Las cuatro y diez” corresponde a uno de los muchos conciertos que realizaron juntos en 1993 Luis Eduardo Aute y Silvio Rodríguez y que dio como resultado el disco “Mano a mano”. Espero que la disfrutéis como yo.
Ramón Alfil
Para ver más “Videos para navegantes sin prisas” pinchar sobre el siguiente enlace:
http://elseisdoble.blogia.com/temas/articulistas-ramon-alfil.php
Smile (Sonríe)
Esta es mi tercera entrega de “Videos para navegantes sin prisas”. Y hoy quiero homenajear a un grande: Charles Chaplin… Pero alguien me ha pisado el terreno, concretamente uno de nuestros articulistas, Félix Mezcua. Y lo hace tan bien, que mejor estoy calladito y reproduzco su opinión, que es también la mía: “Tengo que reconocer que esta canción es una de las más bellas melodías que conozco. La sencillez de su mensaje, Smile (Sonríe), consiguen hacerte sentir mejor cada vez que la escuchas. Fue escrita por Charles Chaplin para su también genial película Tiempos Modernos. Es una canción muy versionada, y en este caso la interpretación es del gran Michael Jackson. Espero que disfrutéis del tema tanto como yo”.
Ramón Alfil
Para ver más “Videos para navegantes sin prisas” pinchar sobre el siguiente enlace:
http://elseisdoble.blogia.com/temas/articulistas-ramon-alfil.php
Recomendamos el blog de Félix Mezcua:
.
“Soy lo suficientemente feo y lo suficientemente bajo como para triunfar por mí mismo”
Mi imagen de Woody Allen es la de un hombre sencillo; ingenioso a raudales, quizá por ello también asiduo a divanes de psicoanalistas; diría que un buen cineasta y hasta un buen clarinetista, aunque él haya manifestado que “el público no iría a mis conciertos si no fuera célebre, por lo que entiendo que mis seguidores vienen más a verme que a escucharme”.
No puedo resistirme al embrujo y sabor del ambiente de un café neoyorkino en el que toca una banda de jazz, como tampoco puedo resistirme a la excéntrica singularidad de Woody Allen.
Es un deleite escuchar a este “loco bajito”, mientras se leen extravagancias ocurrentes de su cosecha como estas:
“El dinero no lo es todo, pero es mejor que la salud. A fin de cuentas, no se puede ir a la carnicería y decirle al carnicero: ‘mira que moreno estoy, y además no me resfrío nunca’; y suponer que va a regalarte su mercancía; a menos que el carnicero sea un idiota”.
“El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores”.
“Soy lo suficientemente feo y lo suficientemente bajo como para triunfar por mí mismo”.
“No creo en una vida más allá, pero, por si acaso, me he cambiado de ropa interior”.
“En realidad, prefiero la ciencia a la religión. Si me dan a escoger entre Dios y el aire acondicionado, me quedo con el aire”.
“De pequeño quise tener un perro, pero mis padres eran pobres y sólo pudieron comprarme una hormiga”.
“Sigo preguntándome si hay vida después de la muerte. Y si la hay, ¿Le cambiarán a uno un billete de veinte pavos?”.
Que lo disfruten.
Ramón Alfil
-
Ojalá que estuvieras aquí
El olor a lápiz y a goma de borrar me recuerda a mi etapa escolar. Pink Floyd es la imagen en mi memoria de mi adolescencia, de aquella época sin preocupaciones, ni desvelos… A veces pienso que nuestros recuerdos son los únicos bienes que tenemos en propiedad.
Hoy me he querido auto transportar con el sonido etéreo y sutil de este grupo inglés a la década de los 70, años en los que ni me enteraba del conflicto árabe-israelí, del alza del petróleo o del caso Watergate, porque andaba entretenido con mi chica, mi fútbol, mis amigotes, mi instituto, las películas de Rocky Balboa y, por supuesto, con Pink Floyd.
Hoy quiero evocar a estos “peludos”, como decía mi padre, con el tema “Wish you were here” (1975), algo así como “Ojalá que estuvieras aquí”. Espero que podáis rendiros, como yo, ante esta gloria bendita.
Ramón Alfil
Letra de “Wish you were here” traducida a nuestro idioma:
OJALÁ QUE ESTUVIERAS AQUÍ
Así que crees que sabes distinguir
El cielo del infierno
El cielo azul del dolor
¿Sabes distinguir un campo verde
De un frío raíl de acero?
¿Una sonrisa de un velo?
¿Crees que puedes distinguir?
¿Consiguieron hacerte cambiar
Tus héroes por fantasmas?
¿Cenizas ardientes por árboles?
¿Aire caliente por una brisa fresca?
¿Frío confort por un cambio?
Y ¿cambiaste
Un papel principal en la guerra
Por un papel protagonista en una jaula?
Ojalá, ojalá que estuvieras aquí.
Solo éramos dos almas perdidas
que nadan en una pecera
Año tras año
Corriendo siempre sobre
el mismo viejo camino
¿Que hemos encontrado?
Los mismos miedos de siempre
Ojalá que estuvieras aquí.

Una vez todos acostados en casa, últimamente, suelo quedarme solo en el salón. A mi lado, el fiel Rocky cumpliendo con su compromiso canino de la compañía. Hay silencio. Medio abro la ventana para ver el exterior, ya que tengo la suerte de no vivir en la ciudad: un algarrobo centenario; dos olivos; un granado de corteza amarillenta; matorrales silvestremente desordenados; en lo alto la luna iluminándome el entorno y al fondo, muy al fondo, oscuridad limpia, sin manchas. Hoy tengo que escribir unos cuantos artículos en el blog, la vorágine interesada y obligatoria de la jornada no me ha dejado tiempo para nada más que para el trabajo. Me dispongo a ello. Me siento en un sillón, apoyo el portátil sobre las piernas, me preparó una tónica con limón y un par de cd’s de Cortez. ¿Se puede pedir más? En la vida hay muchísimas cosas que me cuestan dinero y que no me hacen disfrutar tanto como saborear detenida y placenteramente unas horas de silencio, una pantalla para escribir y escuchar buena música. “Y construyó castillos en el aire, a pleno sol, con nubes de algodón, en un lugar a donde nunca nadie pudo llegar usando la razón… quiso volar igual que las gaviotas, ¡pero eso es imposible!” Ya son las doce y media. Ha caído el primer artículo, concretamente es la entrada número 237 de mi blog, no está mal. Es una buena hora para irme a dormir pero, aún me queda apetito de escritura. Voy a por otro. Éste, bastante dificultoso, me cuesta más de una hora. No obstante verlo compuesto, acabado y acompañado de dos espectaculares fotografías me ha compensado la laboriosidad. Ya son 238. “El universo siempre está dispuesto a complacernos, por eso siempre estamos rodeados de buenas noticias. Cada niño que nace es una buena noticia, porque significa que Dios todavía cree en nosotros; sino, no seguiría mandando gente al mundo”. Son las 2, han caido los 2 cd’s de Cortez, vuelvo a poner el primero; no quiero irme sin rematar un escrito que tengo hilvanado desde hace varios días. Ya son 239 y las tres y cuarto. Pienso que debo cerrar el ordenador e irme a la cama, más que nada para no volver a escuchar los comentarios jocosos de los miembros de mi familia, conforme van levantándose: “otra noche sin dormir”, “estás cambiando la noche por el día”, “esto no es normal”, “estás enganchado como lo pueda estar un vicioso”, “la noche se ha hecho para dormir”…. Ven en mi remanso de paz una contradicción. Me pregunto: ¿quién ha determinado en este mundo lo que es normal y lo que es anormal? Cuando alguien se sale de los cauces establecidos ya es un chimpancé digno de estudio. Hay que desayunar al levantarse, trabajar por la mañana, comer a mediodía, volver a trabajar por la tarde, hacer las compras, llevar y recoger del colegio a los niños. Y un día y otro y otro… Me niego, quiero ser chimpancé. Dejó de escribir, pero me relajo siguiendo con la audición de Cortez. “Ayer me preguntaste, hijito mío, por primera vez ¿quién es ese Gardel, ese fantasma tan arisco empecinado?... Lo que yo sé, te lo cuento. Algunas veces, cuando te has dormido, las noches que hay pena llena, se aparece ese escondido duende, medio juglar y medio loco, para matear con tu padre y conversar un poco. ¡Si pudieras verlo! con su sencilla elegancia… El traje es de cuerdas de guitarras españolas… La corbata de claveles encendidos para abrigar los cascabeles de su voz. Los zapatos muy de peregrinos que nos son zapatos, sino que son… ¡caminos!” Al oir a Cortez en esta fábula de Carlos Gardel, sobre todo en ese final descriptivo de los zapatos, me viene a la memoria una perla convertida en tango que lleva por título “Caminito” y que he oído no sé ya cuantas veces: Caminito que el tiempo ha borrado, que juntos un día nos viste pasar, he venido por última vez, he venido a contarte mi mal. Caminito que entonces estabas bordeado de trébol y juncos en flor, una sombra ya pronto serás, una sombra lo mismo que yo. Desde que se fue triste vivo yo, caminito amigo, yo también me voy. Desde que se fue nunca más volvió. Seguiré sus pasos. Caminito, adiós.Caminito cubierto de cardos, la mano del tiempo tu huella borró… Yo a tu lado quisiera caer y que el tiempo nos mate a los dos. Son las cuatro y media. Me hago un café con leche, el aviso agudo del microondas suena como un estruendo entre tanto silencio. Temo que alguien se despierte y me censure lo que, aparentemente, es una contradicción. Vuelvo a poner a Cortez, no me cansa; miro otra vez a través de la ventana, ahí siguen el algarrobo y compañía, ahí sigue la negra noche y la blanca luna. “Gracias a la vida, que me ha dado tanto. Me dio dos luceros que cuando los abro perfecto distingo lo negro del blanco y en el alto cielo su fondo estrellado y en las multitudes la mujer que amo”. Reflexiono sobre las contradicciones, quiero consolarme pensando que no soy el único en ir contra corriente y que la razón no siempre tiene la respuesta. Busco información en internet y llego a una conclusión clara: el mundo es más contradictorio que yo. A ver, por ejemplo, no es contradictorio que “todo junto” se escriba separado y que “separado” se escriba todo junto. Y, ¿por qué “abreviatura” es una palabra tan larga?. “Amigos, y nadie más. El resto ¡la selva!... A mis amigos legaré cuando me muera mi devoción en un acorde de guitarra y, entre los versos olvidados de un poema, mi pobre alma incorregible de cigarra”. Sigo dándole vueltas a aquello que es y no es. Me pregunto, ¿puede perderse un imperdible? ¿Cuál es el sinónimo de “sinónimo”? ¿Por qué apretamos más fuerte las teclas del mando a distancia cuando se han agotado las pilas? Ya me he quedado tranquilo. Vuelvo a escribir, voy a por el 240 y éste me va a costar porque en él quiero manifestar la razón de mis noches en vela con pluma digital en mano y no es fácil el lance. Tenía ganas de crear una nueva sección; así nació “La Revolera”, entre algodones de contradicciones y una noche en blanco, ¿he dicho en blanco? pues, ahí queda otra contradicción. Sale el sol; canta un gallo; se iluminan el algarrobo, los olivos, el granado, los matorrales y allá al fondo la limpia oscuridad se ha convertido en una estrella ardiente que incomoda a mis ojos cansados ya por el sueño.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/
Blog creado con Blogia.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras