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EL SEIS DOBLE - DIARIO DIGITAL DE ALZIRA

LA MUNTANYETA DEL SALVADOR

LA MUNTANYETA DEL SALVADOR

A la Plaza Cartonajes hubiera sido más lógico haberla denominado Plaza Cartonajes Suñer, porque este pequeño detalle sí que significa algo, y no poco, para los alcireños

Una nueva urbanización se ha puesto en marcha en nuestra ciudad, y ello me satisface porque durante un tiempo dará continuidad a distintos trabajadores y, quizá, también puede dar oportunidad a personas en paro. Es bueno que en las actuales circunstancias más empresas promotoras y constructoras emprendan, con las precauciones debidas, nuevas iniciativas, porque ello redundará en el bienestar de la ciudadanía alcireña. Me estoy refiriendo a la urbanización denominada Huerto de Galvañón.

Esta nueva urbanización puede dar, a la vez, en el futuro, prestigio a la ciudad e igualmente riqueza por sus correspondientes ingresos en las arcas municipales. No obstante me preocupa, porque el complejo va unido en parte a nuestra Muntanyeta del Salvador, que ya ha sufrido excesivamente el deterioro con autorizaciones de diversos equipos de gobierno que no han valorado lo que ha significado y significa para los alcireños este montículo en donde se halla ubicado el Real Santuario de Nuestra Patrona la Virgen del Lluch, llamándome la atención que, en ninguna ocasión, haya habido voces discordantes. Por ser cauto y sincero, creo que únicamente existió la voz discordante en lo referente a las alturas en la construcción situada en la antigua Cartonajes Suñer y, precisamente, por la misma formación política que años antes la había autorizado. Y ya que escribo sobre esta urbanización, me ha causado extrañeza que la plaza se denomine Plaza Cartonajes, ya que dentro de unos años no significará nada ni nadie entenderá. Si se deseaba dejar constancia para la posterioridad que en ese espació existió una empresa, que fue el germen de un nuevo espíritu industrial en Alzira, lo más lógico era haberla denominado Plaza Cartonajes Suñer, porque este pequeño detalle sí que significa algo, y no poco, para los alcireños.

Soy sincero al manifestar que me preocupa, y no poco, todo cuanto se construye alrededor de la Muntanyeta del Salvador. La experiencia de cuanto se ha construido es para sentirse insatisfecho por lo realizado y preocupado por lo que se pueda realizar. Solo hay que recordar la urbanización de La Graella que absorbió y se "comió" una gran parte de nuestra Muntanyeta y un interesante canal-acequia, a la vez, que privaba de vistas preciosas a antiguos chalets con la devaluación que ello significaba; la citada urbanización Suñer con alturas que jamás se debieron autorizar por respeto al Santuario de Nuestra Patrona y, por último, me comentan, aunque no lo he podido comprobar in situ, que dos chalets instalados desde ha muchos años en la misma Muntanyeta han recibido licencia de obras cuando debieron ser adquiridos por el Ayuntamiento para dedicarlos a fines muy concretos (culturales, sociales…), a favor del pueblo alcireño y, de este modo, dar relieve a esta tan querida Muntanyeta.

A pesar de mi añoranza, nostalgia y preocupación por la Muntanyeta y por el Santuario, por lo que ya se ha realizado y pueda realizarse en el futuro, confío y espero que ahora el Ayuntamiento y los promotores de la Urbanización Huerto del Galvañón respeten y mucho la Muntanyeta y no caigamos en el error, tantas veces reiterativo en nuestra ciudad, de arrepentirnos, dentro de unos años y culpar a anteriores generaciones. La historia en el futuro juzgará los aciertos y desaciertos.

Con frecuencia manifiesto que cuanto escribo, en ocasiones, es cosecha y preocupación propias, pero existe mucho de lo que escucho y ello es muy interesante porque, acertada o equivocadamente, es la voz del pueblo o de una parte del pueblo. Y digo esto porque hay personas que me insisten manifieste que la valoración de los terrenos para la Urbanización Huerto de Galvañón sea justa, ya que existe un cierto descontento en algunas personas. Conozco algún caso aislado que ha luchado, incluso en Conselleria, por su casa y terrenos, porque quería mantener su centenaria propiedad.

Para terminar, quiero manifestar que no estoy de acuerdo con cuantos me dicen "lo hecho ya no tiene solución y más vale pasar página". Lo hecho nos debe servir, Ayuntamiento y ciudadanía, como experiencia para el presente y futuro, tanto en lo positivo, como en lo negativo y más en unos momentos en los que nuestra ciudad se halla en una etapa de expansión urbanística e industrial que, hace unos años, hubiéramos soñado como un futurible no realizable. Aprovechemos este momento para tomar decisiones acertadas para el logro de una ciudad moderna, a pesar de la situación económica que va a condicionar muchas iniciativas. Personalmente, confío en que tenemos buenos gestores municipales y llevarán en bonanza o en borrasca a buen término todos los proyectos prometidos.

 José Palacios Boquera

 Foto. Zona del Huerto de Galvañón, antes de construir 300 viviendas, visto desde la ladera de la Muntanyeta del Salvador.

 Publicado con autorización de LAS PROVINCIAS, delegación de la Ribera.

 http://www.lasprovincias.es/valencia/prensa/ribera/ribera.html

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1 comentario

Marino Baler -

Pero vamos a ver ¿Cómo es posible que el ayuntamiento permita estas construcciones teniendo colgado todavía el asunto de la zona de Tulell? A bombo y platillo que se promocionaron tantas y tantas construcciones. Así y por pensar en algunas me vienen a la cabeza las famosas torres de no sé cuantos metros de altura o el residencial jardines de Tulell ¿Dónde ha quedado todo eso? ¿Donde está todo? Parece ser que no ha pasado de ser una idea plasmada en papel por esta crisis que nos afecta y ¡ojo! no es culpa del ayuntamiento, ni mucho menos. Pero sí que sería culpa del ayuntamiento si se permitiese esta nueva urbanización. No se puede, es más no se debe, permitir que se empiece una cosa sin tener otra terminada. Que si construyo cuatro casas aquí, que si una urbanización allí, que si un polígono más allá y al final el resultado es nefasto. Me recuerda al monstruo de Frankenstein del que se cogían trozos de cuerpos para construir un ser perfecto pero al final salió horrible. Pues lo mismo con Alzira. Habría que enseñar, a quien corresponda, o sea a quien permite estas construcciones que el hecho de construir y construir y más construir no es, ni mucho menos, sinónimo de belleza (a la vista está) ni de comodidad (los que sufren las obras pueden dar fe de ello). Un pueblo o ciudad, en este caso el nuestro ha de saber cuáles son sus necesidades y cuales sus limitaciones y en base a ellas actuar. Alzira, tiene el inconveniente de estar limitada por el río por lo que eso significa que solamente puede crecer hacia una zona determinada pero eso sí, con coherencia. Creo que hay otras construcciones más urgentes como son la tan cacareada biblioteca, la delegación de tráfico o el palacio de justicia que una vez pasadas las elecciones han pasado a segundo plano hasta que vuelvan las promesas electorales.
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