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EL SEIS DOBLE - DIARIO DIGITAL DE ALZIRA

Articulistas ----------------------- Alfonso Rovira

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (8) // MANOLO GARCÍA, LUZ DESDE LA SOMBRA

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (8)      //     MANOLO GARCÍA, LUZ DESDE LA SOMBRA

Desde el candil hasta la llegada de la luz en Alzira  

Hasta que el  Tomás Alva Edison, en el año 1878, experimentara la lámpara de hilo incandescente y se hiciera la luz eléctrica expandiéndose a todo el mundo; aquí en Alzira, a finales del siglo XIX, tras la consolidación de Edison, ya había molinos que fabricaban luz.

Los alcireños, en sus casas del siglo pasado se alumbraban con candiles de aceite. Más tarde, apareció el quinqué que se alimentaba de petróleo; también se usaba el carburo y después, como ya hemos dicho, la luz eléctrica.

El alumbrado público, las farolas de las calles, fueron de aceite entre 1838 y 1870. Se alimentaban de aceite de !a cosecha del terreno. A partir de 1871, hasta el comienzo del siglo XX, el combustible fue el petróleo; pero con la adversidad de que había de ser suministrado de fuera. Más tarde se pretendió realizar la instala­ción de gas, pero se desestimó para esperar a las noticias que llegaban allende los mares, sobre el resultado de la experiencia de Edison.

José Vicente Pardo Pérez, padre de Baldomero Juan Pardo Sánchez, que fue alcalde de Alzira hasta la llegada de la república el 14 de abril de l931, era propietario del pequeño salto de agua en el río Verde que nace en Massalavés, localizado en el término de Alzira y  conocido  como "el molinet de la llum". En este “molinet” se construyeron tres turbinas y el señor Pardo llevó la luz que se produ­cía hasta la serrería de su propiedad en Les Barraques, la de Pardo, que muchos de ustedes recordarán. El señor Pardo dio servicio a la población y se cuenta que la barriada mejor dotada era de la San Juan, que llegaban a la coquetería de cambiar los faroles con bastante frecuencia.

En el año 1910, los faroles de aceite que habían prestado importante servicio, con los avances de la técnica, fueron retirados y vendidos como chatarra para pasar a los eléctricos. Alrededor de 1920 llegó a Alzira la compañía Volta, que estuvo interve­nida durante la contienda de 1936. Las restricciones de la década de 1940, hasta pasado 1950, fueron suplidas por el "molinet", que abastecía principalmente a La Vila, con una extensión al transformador de San Bernaet en las cercanías del carrer de la Palla.

En 1956, llega Hidroeléctrica Española y comienza la expansión de las instalaciones a toda la ciudad y periferia. La instalación no se refiere a La Víla, puesto que ya en su día fue tendida por el señor Pardo. Volta tenía sus oficinas y centro de transfor­mación en la placeta del Forn, donde prestaba servicio el Sr.  Izquierdo, Arturo Pellicer, los hermanos Gallardo, los Campos, Nácher y otros.

Hecho este preámbulo, que podría ser mucho más extenso por la documen­tación que tenemos, hoy quisiéramos dar "luz" a una persona que convivió con nosotros casi 30 años, Manuel García Bega, que hizo mucho por los vecinos de esta exten­sa comarca. El daba luz desde la sombra; era un profesional que, debido a su senci­llez, nunca fue protagonista de su bien hacer. Técnico de Iber­drola, Manolo para los amigos, un hombre al que con un buen conjuntado equipo, tenemos mucho que agradecer.

Recuerdo por mentar alguna anécdota que durante la “pantanada” no tocó las sábanas de su cama en más de diez días. Manolo era una persona presta a trabajar a la hora que se le requería y no reparaba en hacer cualquier favor a quien se lo pidiera. Una cruel y rápida enfermedad y su fallecimiento poco después, nos dejaron huérfanos de su amistad, de su jovialidad y ansias de vivir. Cada noche, si miran al cielo estre­llado, verán que hay un astro que brilla con más intensidad, allí está dándonos luz Manolo García, que queda en el recuerdo de todos cuantos le conocimos. 

Alfonso Rovira, 08.02.1992

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (7) // EL DÍA QUE NINO BRAVO ESTUVO EN NUESTRA CIUDAD // POR ALFONSO ROVIRA

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (7)     //     EL DÍA QUE NINO BRAVO ESTUVO EN NUESTRA CIUDAD     //     POR ALFONSO ROVIRA

La solidaridad que no pudo ser  

Comenzaba la década de 1970. Ismael Mascarell dirigía la emisora Radio Alzira, de la Cadena SER, desde hacía muy poco tiempo. Contaba con un buen equipo de profesionales que al micrófono realizaban programas especiales, cara al público, como se denominaban, dedicados especialmente a la juventud. Al mismo tiempo, destacaban los programas informativos y espacios deportivos.

Cabe recordar aquellos programas para jóvenes: “Las mañanas de Radio Alzira”, “El título de la semana” y “Juventud alegre”; realizados por el locutor José Luis Cañamero. Así mismo, por la noche a las doce, “La hora cero”, por Juan Ortega. Eran los programas más populares de la época. 

Nino Bravo

“El título de la semana” se producía todos los días por la mañana, de lunes a sábado.  Era el de más audiencia. Por él pasaron grupos musicales alcireños, como “Los Shostak’s”, “Los Zarescks”, “Snaker’s” y “Smoking’s”; así como las voces más populares del momento: Juan Bau, Juan Camacho, Félix, Ernesto y  una de las voces más preciadas, el malogrado Nino Bravo —Luis Manuel Ferri— que vemos en la fotografía que acompañamos. Una foto inédita que el que suscribe tuvo ocasión de tomar en el estudio de Radio Alzira durante una entrevista realizada por José Luis Cañamero. Aquel mismo día coincidió Nino Bravo en la visita a Radio Alzira con el arcipreste de Alzira don Francisco Albiol. Fue una mañana de las muchas en que José Luis Cañamero presentaba estos programas musicales. Don Francisco aprovechó la estancia en Radio Alzira del famoso cantante para pedirle que colaborara realizando un programa a beneficio de la Casa Beneficencia, donde el arcipreste realizaba unas obras de mejora y reforma. Nino Bravo, que tenía un corazón muy grande, se ofreció a organizar un festival pro obras que nunca llegó a realizarse debido a  un desgraciado accidente de carretera que segó la juventud del cantante en pleno éxito de su vida profesional.

También Cañamero —en la actualidad responsable de la edición de TVE en la Comunicad Valenciana— presentó otros programas en la emisora. “Juventud Alegre”, que se realizaba en directo desde la Parrilla Hogar los sábados por la tarde; así como un concurso que alcanzó fama en la época realizado en la vecina población de Carcaixent, en el parador fallero “El Tro”. Llevaba por título “Pith to poke”; a este programa llegaron participantes de las más lejanas poblaciones con un final extraordinario. 

Grupos musicales alcireños de la época 

Por su juventud, Los Sostak’s fueron los más populares en aquella época en Alzira. Cuando se creó el grupo, sus componentes contaban entre los trece y catorce años. Marcelino Rodríguez, batería; José Gradolí, guitarra rítmica; Ricardo Guerrero, guitarra baja y Jesús Solaz, que llevaba la voz cantante. Corría el año 1965 cuando comenzaron su andadura, disolviéndose diez años después al terminar cada uno el servicio militar. Los Sostak’s, un nombre salido de la idea del conjunto desde las iniciales de distintos comercios alcireños. Salieron a actuar en poblaciones fuera de la Comunidad Valenciana. Viajaron a Granada y Madrid. En esta última ciudad estuvieron más de un mes actuando en la Cadena Consulado con notable éxito. También estuvieron largo tiempo en Alicante, sin dejar las poblaciones del ámbito de la Ribera y en la capital de provincia.

Otros grupos musicales han dado popularidad a la ciudad que les vio nacer. Los Serenade, que aún están en el candelero. La Coco Orquesta y Los Carrozas, estos últimos han evolucionado notablemente. Otros conjuntos que tuvieron su prestigio durante muchos años se disolvieron: la Orquesta Ritter, con su cantante Manolo Arquimbau y Salvador Albuixech; otra más reciente, la Orquesta Pirata... fueron las que más renombre alcanzaron en la década de 1970. Veinte años más tarde aún les recordamos pudiendo remachar categóricamente ¡Valencia es tierra de artistas! 

Alfonso Rovira, 01.03.1992

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (6) // EL COLEGIO JULIO TENA, “LA ESCOLA DEL RATOL͔ // POR: ALFONSO ROVIRA

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (6) // EL COLEGIO JULIO TENA, “LA ESCOLA DEL RATOL͔ // POR: ALFONSO ROVIRA

Una lección de historia sobre los baños árabes del colegio Julio Tena 

Cuando construyeron el grupo escolar “Julio Tena”, dedicado al médico  Julio Tena Just, alcalde de Alzira, ya habían desaparecido los baños árabes ubicados en los bajos de lo que fue l’Escola del Ratolí. Estaban en inmejorable estado de conservación, eran casi la última muestra de la civilización que campeó en nuestras tierras hace casi ocho centurias.

Fue en el año 707 de nuestra era cuando los árabes, mandados por Ab-del-Aris, llegaron a nuestra ciudad poniendo sitio y quistando a los godos que la ocupa­ban. La llamaron Algetzira, que en lengua arábiga quiere decir isla del Júcar, porque en realidad la encontraron construida y fabricada por sus antecesores para descanso de sus reyes, al construirla rodeada del río.  En el 717, los mahometanos impusieron sus costumbres y religión, instaurando y construyendo sus baños para las abluciones.

Los baños que yo conocí cuando existía "l’ Eescola del Ratolí”, después “Julio Tena”, en los primeros años de la década de  1940, se localizaban bajo de la escalera que conducía al primer piso donde estaban las aulas de los  maestros D. Agustín Izquierdo, D. Alfonso Escudero, D. Juan Navarro, Doña Agustina Benedí, o la "Mare Felisa", ésta última a modo de guardería infantil impartían su magisterio. Los baños permanecieron intac­tos hasta finales del siglo XVII cuando los Jurados de la Villa adquirieron el inmue­ble para destinarlo como casa de pobres, mendigos o transeúntes. En sus bajos era donde estaban instalados los baños.

Más tarde fueron construidas en la planta alta aulas destinadas a escuelas públicas de primera enseñanza, la conocida "Escola del Ratolí"' por donde pasaron muchísimos alcireños. La casa, ya vieja de por sí, pegada a la muralla que daba al brazo muerto del río Júcar, deteriorada por el paso de los años y amenazando ruina, fue demolida para modernizar el ambiente escolar. Sobre el patio donde se asenta­ban los baños fue construido el colegio “Julio Tena” pero, antes de ser demolido en 1947, "la piqueta de la incultura" o el ánimo de ir haciendo desaparecer los vestigios de antiguas poblaciones en nuestra ciudad, hicieron que demolieran los baños ára­bes que durante tantos siglos habían estado en este lugar.

Los baños de la plaza del Sufragio, inservibles por el paso del tiempo, esta­ban instalados, como ya hemos dicho, en la planta baja del edificio en cuestión, hacia el fondo. Se componían de diversas galerías cubiertas de arcos de medio punto con algunos agujeros en forma de estrella por donde penetraba el sol y la luz natural. Los departamentos para baños se situaban en el suelo y tenían figura rectan­gular y a los lados bancos de piedra. Al sur, paralelos a los bancos, se situaban unas canaletas de piedra por donde se escurría el agua.

Para proporcionar agua para las abluciones había antiguamente una noria con dos pozos que sirvieron para el servicio de la casa y escuela y que fueron cega­dos para construir la escuela nacional “Julio Tena”. A mitad de 1985 se llevaron a cabo unas excavaciones en el solar de lo que fue el grupo escolar,  derribado por amenaza de ruina, antes de la construcción de la Dele­gación de Hacienda. Una joven técnico de la Conselleria, confundida por erróneas informaciones, estuvo al cargo de unas catas en el subsuelo para encontrar los baños. Pero, éstos, habían estado a ras de tierra y habian desaparecido en 1947. Le sugerí que si quería encontrar "els banys arabs", los tenía que buscar en el país arábigo.

Aquí desaparecieron, como los baños árabes, otros monumentos:  Pont de Sant Gregori,  Pont de Sant Bernat, Pont del Alborgí, el teatro Casablanca,  la Iglesia de Santa Ma­ría, el circuito amurallado... 

Alfonso Rovira, 23.02.1992

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (5) // EL MATADERO MUNICIPAL // POR: ALFONSO ROVIRA

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (5) //     EL MATADERO MUNICIPAL     // POR: ALFONSO ROVIRA

El primer atropello de la variante

¿Quién de ustedes, ciudadanos de Alzira, no han consumido carne de vacuno, bovino o de algún que "altre animalet grunyidor” -como diría nuestro buen amigo escritor n'Eduard Soler i Estruch-? que los  matarifes sacrificaban en el desaparecido matadero municipal de la carretera a la estación de ferrocarril, junto a la "Cotonera" de Monfort y Peris. La carne, después de ser despiezada, era distri­buida por los carniceros a su clientela en el despacho al detall de las casetas que tenían en el mercado entre las calles de Faustino Blasco y Amparo.

Para dirigirse al desaparecido matadero —en la fotografía que acompañamos— en los años 1976-77, desde la ciudad, se atravesaba el “pont de ferro" dejando al lado derecho, en el senti­do de la marcha, la taberna donde en el piso superior vivía el señor Paco "el glorietero" Francisco Valle.

Siguiendo la carretera hacia la estación, Guadassuar o Alberique, resguar­dándose del sol por los frondosos árboles plátanos y dejando a la izquierda el río Júcar, frente a la “ereta”, se situaba el edificio del Matadero Municipal. Su construcción data del año 1925, como bien estaba inscrito en "les rajoletes" al lado del escudo heráldico de la ciudad.

Fue su arquitecto Emilio Ferrer, alcanzado el presupuesto de las obras 10.373,60 pesetas, que en subasta fueron otorgadas a la Sociedad Unión Progresiva, representada por An­tonio Picó y Antonio Carbonell el día 3 de diciembre de 1922.

Recordemos como anécdota que el matadero era punto de reunión de un grupo de amigos aficionados a la cinegética que, entre 1929 y 1935, después de recorrer el término llegaban y con el conserje Antonio Yudici, "el gringo", hacían recuento de las piezas cobradas.

La ciudad de Alzira, entonces Villa, ha contado con otro matadero que fue construido en 1863.

En el mes de marzo de 1937, el ayuntamiento contrató la instalación de un teléfono con la Compañía Telefónica, dotándolo de este importante servicio dado que se encontraba alejado de la ciudad. En el año 1950 se acondicionaba el local para al mismo tiempo poder ser sacrificados animales equinos; ordenado por el entonces concejal Vicente Perpiñá. Esta obra, que llevó a cabo el arquitecto municipal Juan Ríos Cogollos, finalizó el día 9 de septiembre;  habían comenzado el 17 de mayo del mismo año con un coste total de 1.355 pesetas.

Carniceros contemporáneos del que suscribe fueron Gregorio Marzal “Goriet”, Pedro y Antonio Morell, Emilio Marzal, Pascual Tudela, José Moreno, Vicente Bohígues Molió, Arturo Flores y Emilio Bohígues. Estos dos últimos viven aún. Fueron matarifes, queremos recordar, Jesús y Manolo Palazón, Pepe Segarra, Vicente y Ricardo Bohígues, Paquillo, Bernardo y Fernando. También cabe recordar al último conserje que tuvo el matadero, Juan Escrivá.

Anecdotario de la época, podíamos contar un montón de casos. Habían re­ses que, por su cornamenta, no pasaban por la estrecha puerta de entrada y los conductores del ganado y empleados del matadero se las veían y deseaban para entrar los animales al sacrificio. Los hijos de los carniceros, futuros continuadores del oficio de sus padres, jugaban en el recinto y se escondían en las calderas que no se usaban cuando se escapaba algún toro que iba a ser sacrificado por el matarife en la conducción del corral al final de su existencia. Cuántas veces el animal embestía y se llevaba por delante el gallinero del conserje.

El Matadero Municipal, edificio construido en 1925, fue “sacrificado” hacia 1976 para dar paso a las obras de acceso a la variante de Alzira y puente sobre el Júcar. Queda en el recuerdo de muchos alcireños... Y ahora, la capital de La Ribera Alta carece de matadero municipal. 

Alfonso Rovira, 09.02.1992

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (4) // MEDALLA DE ORO DE LA CIUDAD DE ALZIRA PARA LUIS SUÑER (29.01.1967) // POR: ALFONSO ROVIRA

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (4)   //   MEDALLA DE ORO DE LA CIUDAD DE ALZIRA PARA LUIS SUÑER (29.01.1967)      //     POR: ALFONSO ROVIRA

Bodas de plata de una insignia que fue de oro 

El 29 de enero del año 1967, el industrial alcireño Luis Suñer Sanchis recibía de manos del alcalde José Pellicer Magraner la medalla de oro de la ciudad que le vio nacer. Un expediente que comenzó a gestarse en el ayuntamiento el día 5 de febrero de 1963, y el acuerdo el 1 de abril de 1966, dieron vía libre al acontecimiento del que vamos a tratar hoy. Aquella mañana soleada del domingo 29 de enero de 1967, llegaron a la Casa Consistorial las primeras autoridades provinciales, uniéndose a la corporación mu­nicipal, junto con los alcaldes del distrito de Alzira y con ellas la reina de las fiestas, Elena Negueroles Colomer; dirigiéndose en comitiva a la iglesia de Santa Catalina donde el Arcipreste Francisco Albiol ofició una misa solemne en acción de gracias.

Finalizada la ceremonia religiosa se trasladaron al cine Colón, donde tuvo lugar el acto protocolario que presidiría el gobernador civil Antonio Rueda, al que acompañaban en el estrado el homenajeado Luis Suñer, el alcalde José Pellicer, el presidente de la diputación Bernardo de Lassala, el gobernador militar, Joaquín Nogueras, el arcipreste Francisco Albiol, el juez de primera Instancia Francisco Beneyto y García-Robledo y fray Justo Pérez de Urbel, abad mitrado de la basílica del Valle de los Caídos, amigo de la familia Suñer.

El salón se hallaba completamente lleno de alcireños, dando comienzo la ceremonia con la lectura del acta del acuerdo unánime de la concesión de la medalla por el secretario del ayuntamiento Julio Tauroni Vitalis. Después, hizo uso de la palabra, en representación de los productores de las empresas Suñer, Vicente Sanchis. Andrés Palop, hablaría como presidente del Círculo Alcireño. Seguidamente intervendría el al­calde José Pellicer, diciendo que "no ha sido la autoridad quien ha propuesto este galardón, de una forma fría y burocrática, sino que ha sido ese entrañable pueblo de Alzira, el que con su fino instinto de agradecimiento ha desbordado todos los cauces y, con una unanimi­dad poco común, ha ofrecido su más preciado galardón a un hijo ilustre; de manera que, honrándole a él, participan de ese honor todos los alcireños".

A continuación, entre clamorosos aplausos, le prendió la medalla de oro a Luis Suñer, que vivamente emocionado dijo que se sentía un hijo de esta ciudad y se la ofrecía a ella, a su madre Alzira. "Sabré corresponder a cuantos con esta imposición me honran", prometiendo seguir laborando por el en­grandecimiento de la ciudad que le vio nacer.

Cerró el acto el gobernador civil, felicitando al homenajeado y glosando la trayectoria de su vida de trabajo dedicada a sus empresas. 

Inauguración de la Avenida Luis Suñer

Terminado el acto del cine Colón a primeras horas de la tarde, la comitiva se desplazó —momento que recoge la foto— a la avenida que iba a llevar su nombre. Allí, su esposa, Carmen Picó, descubrió una placa que recordamos fue elabora­da su inscripción en una piedra sillar del desaparecido puente de San Bernardo. Una avenida, la de Luis Suñer, que partiendo de la plaza del Reyno, ha ido poblándose poco a poco de grandes edificios, donde antaño —partida del Alborgí— crecían frondosos naranjales, mediando el brazo muerto del río Júcar. Otras edifi­caciones han surgido donde durante tantos años se ubicaba parte del circuito amu­rallado de la antigua Algetzira.

Han pasado 25 años hasta hoy, día en que escribo esta crónica, desde aquel acontecimiento el día 29 de enero de 1967. Hoy, los alcireños recuerdan con cariño a su preclaro hijo, Luis Suñer Sanchis, fallecido en la ciudad que le vio nacer, en agosto de 1990.

Alfonso Rovira, 02.02.1992

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (3) // LES CASES DEL CAPELLÀ // POR: ALFONSO ROVIRA

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (3)   //   LES CASES DEL CAPELLÀ    //   POR: ALFONSO ROVIRA

El párroco José Vilar emprendió la gran obra de construir 625 viviendas, en régimen de cooperativa, para paliar la necesidad y dar habitación a los necesitados.

Hace poco más de treinta años l’Alquerieta, querida barriada alcireña, estaba aislada del casco de la ciudad. Se llegaba por la carretera de Corbera, desde el "rajolar de Garés", al final de la calle del Doctor Ferrán. A ambos lados de la calzada los viandantes disfrutaban de una fila de plataneros, que les guarecían de los rayos del sol en verano. Por el lado derecho, hacia la barriada, discurría una acera y entre la ciudad y l’Alquerieta se encontraba el huerto de Salvador Escolá, ”Gorreta”. Huertos de naranjos y frutales fueron desapareciendo poco a poco, para "nacer" lo que es hoy la populosa barriada de la Sagrada Familia. En  el año 1954 fueron creadas nuevas parroquias en la ciudad; Santos Patronos, Virgen de Lluch y Sagrada Familia. Esta última fue regentada por el sacerdote Juan Friedland como primer párroco; después fue nombrado por el arzobispado, José Vilar Esteve, que venía de misionar en América junto con su hermano Melchor, también sacerdote.

José Vilar  era un hombre sencillo, emprendedor y gran comunicador, cons­ciente de la necesidad imperiosa de viviendas. Juntamente con un gru­po de alcireños, emprendió la gran obra de construir 625 viviendas, en régimen de cooperativa, para paliar la necesidad y dar habitación a los necesitados.

Fue en los primeros días del mes de julio de 1963 cuando se acercó a Alzira el arzobispo de Valencia, Marcelino Olaechea, para bendecir los terrenos donde iban a ubicarse las viviendas del complejo cooperativo y la primera piedra de la iglesia, construc­ción que al paso del tiempo no se ha llevado a cabo y continúa ubicada en los bajos de uno de los edificios.

En 1964, la Diputación Provincial taló los plataneros que durante tan­tos años habían cobijado de los rayos del sol del verano a los residentes en la barria­da. Al mismo tiempo, fueron creados 160 puestos de trabajo con un 90% de coope­rativistas, que trabajaron en la construcción de este importante núcleo urbano que uniría la población con la barriada de l’Alquerieta. Varios fueron los proyectos del sacerdote José Vilar  que se llevaron a la práctica. Años después el Estado levantó el Instituto José María Parra, en el centro de las viviendas, que se pretendían inaugurar en el año 1965, pero se demoró y las casas fueron ocupadas al año siguiente.

El buen sacerdote también proyectaba construir para la cooperativa un hotel, que hoy gracias a la iniciativa privada está ubicado en la barriada. Lo que sí consiguió don José fue la ubicación de una estación de servicio en este barrio, hoy de propiedad privada; también creó una panificadora, un moderno supermercado y un restauran­te, que en la actualidad no pertenecen a la cooperativa.

El día 8 de mayo de 1967, visitaba la cooperativa ya en mar­cha y con las viviendas ocupadas el entonces Ministro de Trabajo, Jesús Romero Gorría -en el centro de la foto acompañado del gobernador civil-, Antonio Rueda, Sánchez Malo, el alcalde José Pellicer y el párroco-constructor; así como de nu­meroso público.

Al año siguiente, el miércoles 7 de febrero de 1968, la junta directiva de la cooperativa alcireña fue recibida por el J efe del Estado a quien el alcalde José Pelli­cer le daba cuenta de que "era una obra social de nuevo estilo realizada por un sacer­dote extraordinario que ha pretendido que la Cooperativa Sagrada Familia fuera una gran familia donde sus habitantes tuvieran asegurado un puesto de trabajo decoroso y una vivienda confortable, No es un barrio obrero, ni de aspecto pobre; es una zona de alegría, de amplitud, donde se vive y se convive".

Hoy la ciudad de Alzira se ha expandido hacia otros sectores y la barriada de la Sagrada Familia es lo que soñó aquel buen sacerdote  que, siguiendo el evangelio, hizo el bien para sus semejantes. Nos queda para el recuerdo del que fue párroco de la comunidad de la Sagrada Familia fallecido hace pocos años, una plaza en la misma barriada que lleva su nombre.

Alfonso Rovira, 26.01.1992

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (2) // LAS HERMANAS DE LA CONGREGACIÓN DE ANCIANOS DESAMPARADOS DEL “HOGAR TERESA JORNET” // POR: ALFONSO ROVIRA

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (2)   //   LAS HERMANAS DE LA CONGREGACIÓN DE ANCIANOS DESAMPARADOS DEL “HOGAR TERESA JORNET”      //        POR: ALFONSO ROVIRA

Sor Dolores Chiva y todas las Hermanas.  Una vida al servicio de los demás 

"Venid, benditas de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer; por­que estaba desnudo y me vestisteis; porque estaba desamparado y me recogisteis..." Así podríamos comenzar esta cita de hoy de “Estampas y Recuerdos” para ir recordándoles nuestras vivencias en esta querida terra nostra donde hemos tenido la suerte de vivir.

La base principal de estos artículos, van a ser apoyados con fotografías que  acompañaremos a la publicación; imágenes recordadas de alcireños que ya nos dejaron y otras de distintos motivos, siempre en torno a la nuestra Alzira.

En la foto que ilustramos este segundo reportaje de la serie, vemos a Luis Suñer con su esposa, Carmen Picó; Sor Dolores Chiva, Sor Dolores Tos, ya fallecida, y Sor Esperanza. En primer plano, Sor Carmen del Redentor Domínguez, superiora del Hogar Teresa Jornet. A la derecha, en segundo plano, Tomás España dialogando con la esposa de Pepe Moll, los dos ya fallecidos.

La imagen fue tomada el 19 de noviem­bre de 1967, en el transcurso de la postulación pro Hogar Teresa Jornet, que había sido inaugurado el día 21 de junio de aquel mismo año. Postulación en la que cola­boraron todos los vecinos de la ciudad.

Las Hermanitas de la Congregación de Ancianos Desamparados, que disfrutan del cariño de todos los alcireños, celebrarán este año el 25 aniversario de la inauguración de la nueva casa en la Avenida Luis Suñer.

Las religiosas pertenecientes a este Hogar de Ancianos cuidan solícitamente, con filial cariño, a los ancianos de ambos sexos que, por su estado de pobreza, soledad de familia o achaques de la vejez, necesitan de los auxilios de la caridad cristiana para descender lo menos penosamente posible los últimos peldaños de la escala de la vida.

Sor Dolores Chiva

Hoy, 19 de enero de 1992, queremos homenajear cariñosamente a Sor Dolores Chiva Artero, una hermanita que a longeva edad de 81 años, todavía se encuentra en plena actividad, que el miércoles día 22 de este mes, cumplirá 47 años de servicio en el Asilo de Alzira, y el 12 de febre­ro, las bodas de oro de la Congregación que fundara Sor Teresa Jornet Ivars.

Sor Dolores, aunque nació en La Plana, en Almazora, se considera alcireña, casi toda su vida ha transcurrido entre los ribereños, principalmente ayudando a los ancianitos en el Asilo de Alzira, y con todo merecimiento debemos homena­jearla.

Esta crónica fue publicada en el diario Levante el domingo 19 de enero de 1992. Tres años después, el día 30 de diciembre de 1995 a Sor Dolores Chiva le fue concedida, por el ayuntamiento de Alzira , la Insignia de Oro, con el escudo de la ciudad por su humanitaria labor y espíritu generoso de sacrificio y entrega a los desamparados.

Aquella tarde, en el salón noble del ayuntamiento, Sor Dolores, muy emocionada pronunciaba unas palabras dirigidas al señor alcalde y miembros de la Corporación Municipal: “soy una Hermanita que durante toda mi vida me he dedicado a amar a Dios a través de los ancianos. En ellos siempre he visto a Jesús y también en ellos he encontrado el sentido de mi vida y la propia felicidad. Aunque no lo crean, soy muy feliz al lado de mis Hermanas de Congregación y los ancianos. Al querer corresponder a este homenaje, con motivo de los cincuenta años de permanencia en Alzira, estoy tan agradecida, que de la misma forma que saltó de gozo San Juan Bautista en el seno de Santa Isabel, por la visita de la Virgen María, así salta de gozo mi alma al ver el reconocimiento público que en mi humilde persona hacen a toda la Congregación de Hermanitas de Ancianos Desamparados. Muchas gracias. Yo no tengo ni plata ni oro, como dijo San Pedro en una ocasión, pero en nombre  mío y de mi Congregación, os prometemos ese oro de la oración para todos vosotros y la total dedicación social y religiosa a los ancianos”.   Alfonso Rovira, 19.01.1992

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (1) // CASABLANCA, ALFA Y OMEGA // POR: ALFONSO ROVIRA

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (1)   //   CASABLANCA, ALFA Y OMEGA   //   POR: ALFONSO ROVIRA

31 años de la historia del espectáculo y el cine en Alzira

En la noche del jueves día 30 de agosto de 1945 fue inaugurado en Alzira el teatro de verano Casablanca. Bajo la experta dirección técnica de Juan Guardiola Martínez, uno de los miembros componentes de la empresa propietaria, se edificó en los solares lindan­tes con el antiguo Teatro Giner, instalándose todos los adelantos técnicos de acústica, como­didad y elegancia que había en aquel momento.

El frontispicio del escenario, con pista saliente al aire libre, era de estilo romano, simbolizando el origen fundacional de la ciudad, con sus torreones de sillería. Al efectuar las excavaciones para la cimentación fueron hallados vestigios de las antiguas murallas de la ciudad, que discurrían por estos lugares, así como una moneda de Cesar Augusto. En una de las piedras de sillería estaba gravada esta singular historia.

Adosados al escenario, como palcos proscenios, se presentaban unos balco­nes o balconcillos de estilo Edad Media, con refinados detalles. Seguían una sec­ción aparte de la primera, más palcos en la planta baja, cubiertos por palcos terra­zas sobre éstos, de estilo colonial, circundando por ambos lados el gran patio de cómodas sillas con su rampa reglamentaria y moderna.

Sobre el nivel superior del patio, con acceso de artísticas escalerillas, la gran terraza del moderno bar-café, estilo americano; la terraza se hallaba casi cubier­ta por completo por un enorme almez, árbol centenario llamado en valenciano llidoner, de tan extraordinaria frondosidad, que resguardaba la intemperie de la noche. Este recordado árbol se encontraba dentro de la propiedad del alcireño Bernardo Rodríguez, que el señor Guardiola adquirió para la construc­ción de Casablanca, ordenando fuera talado. Aquel mismo día cuando viajaba hacia la capital de provincia, a mitad de camino, detuvo su vehículo llamando por teléfono para que no fuera cortado. Fue un gran acierto; siempre fue el punto de atracción de todos, en este teatro de verano Casablanca.

A la sesión inaugural el jueves 30 de agosto de 1945, asistieron las autorida­des locales y una extraordinaria concurrencia de espectadores. La entrada tuvo carácter bené­fico. La recaudación fue entregada íntegramente a los centros asistenciales de la ciudad El rasgo muy significativo del empresario Juan Guardiola, fue muy aplaudido.

El acto de inauguración se abrió con un concierto a cargo del tenor Juan Marco, interpretando un fragmento de El trus de los tenorios, de Serrano. La tiple Carmencita Ribas cantó una romanza de La del Manojo de Rosas, de Pablo Sorozábal, y el barítono Vicente Ballester, la Catalina de El barbero de Sevilla, de Rossini. Finalmente, Juan Marco y la tiple Carmencita Ribas interpre­taron un fragmento de La Tabernera del Puerto, de Sorozábal.

Poco después, el charlista José Montó Serrano pronunció unas palabras des­criptivas del significado de los diferentes estilos que enmarcaban el magnífico lo­cal, felicitando a los alcireños por contar con el mismo, digno de todo prestigio de la primera ciudad de la provincia. Poco después, se tributó de una manera espontánea un sentido homenaje al arquitecto, autor de las obras, Juan Guardiola Martínez, que se hallaba con su familia ocupando uno de los palcos y obligándole a ponerse en pie y corresponder a la gran ovación promovida por el público asistente.

Finalmente se proyectó la película “Luna Nueva”.  Sería exhaustivo el nombrar aquí toda la programación que se llevó a cabo en los años de auge del teatro de verano Casablanca. Aparte de las películas que fueron proyectadas en su pantalla, normal primero y después súper panorámica, verbenas, revistas, concurso de Miss Valencia, zarzuela, teatro en lengua vernácula y muchas cosas más que sería largo de enumerar.

Comenzaba a alborear el año 1976 cuando los alcireños, a su paso por el final de la avenida de los Santos Patronos, donde hasta no hace muchos años el Barxeta lamía el camino que conducía al Casablanca a su paso para encontrarse con el Júcar, lugar donde ya se estaban construyendo altos y modernos edificios, sentían nostalgia al ver como iba desapareciendo el cine de verano Casablanca tan entrañable para los habitantes de esta ciudad. En la moderna barra americana, al lado del frondoso árbol, era servida la mejor horchata que hemos saboreado.

Antes de ser demolido por la empresa de construcciones "Palop-Benedito", los locales sirvieron unos años para albergar la guardería infantil "Bambi", a la que muchos de nuestros hijos asistieron. 

Alfonso Rovira, 12.01.1992