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EL SEIS DOBLE - DIARIO DIGITAL DE ALZIRA

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (8) // MANOLO GARCÍA, LUZ DESDE LA SOMBRA

ESTAMPAS Y RECUERDOS DE ALZIRA (8)      //     MANOLO GARCÍA, LUZ DESDE LA SOMBRA

Desde el candil hasta la llegada de la luz en Alzira  

Hasta que el  Tomás Alva Edison, en el año 1878, experimentara la lámpara de hilo incandescente y se hiciera la luz eléctrica expandiéndose a todo el mundo; aquí en Alzira, a finales del siglo XIX, tras la consolidación de Edison, ya había molinos que fabricaban luz.

Los alcireños, en sus casas del siglo pasado se alumbraban con candiles de aceite. Más tarde, apareció el quinqué que se alimentaba de petróleo; también se usaba el carburo y después, como ya hemos dicho, la luz eléctrica.

El alumbrado público, las farolas de las calles, fueron de aceite entre 1838 y 1870. Se alimentaban de aceite de !a cosecha del terreno. A partir de 1871, hasta el comienzo del siglo XX, el combustible fue el petróleo; pero con la adversidad de que había de ser suministrado de fuera. Más tarde se pretendió realizar la instala­ción de gas, pero se desestimó para esperar a las noticias que llegaban allende los mares, sobre el resultado de la experiencia de Edison.

José Vicente Pardo Pérez, padre de Baldomero Juan Pardo Sánchez, que fue alcalde de Alzira hasta la llegada de la república el 14 de abril de l931, era propietario del pequeño salto de agua en el río Verde que nace en Massalavés, localizado en el término de Alzira y  conocido  como "el molinet de la llum". En este “molinet” se construyeron tres turbinas y el señor Pardo llevó la luz que se produ­cía hasta la serrería de su propiedad en Les Barraques, la de Pardo, que muchos de ustedes recordarán. El señor Pardo dio servicio a la población y se cuenta que la barriada mejor dotada era de la San Juan, que llegaban a la coquetería de cambiar los faroles con bastante frecuencia.

En el año 1910, los faroles de aceite que habían prestado importante servicio, con los avances de la técnica, fueron retirados y vendidos como chatarra para pasar a los eléctricos. Alrededor de 1920 llegó a Alzira la compañía Volta, que estuvo interve­nida durante la contienda de 1936. Las restricciones de la década de 1940, hasta pasado 1950, fueron suplidas por el "molinet", que abastecía principalmente a La Vila, con una extensión al transformador de San Bernaet en las cercanías del carrer de la Palla.

En 1956, llega Hidroeléctrica Española y comienza la expansión de las instalaciones a toda la ciudad y periferia. La instalación no se refiere a La Víla, puesto que ya en su día fue tendida por el señor Pardo. Volta tenía sus oficinas y centro de transfor­mación en la placeta del Forn, donde prestaba servicio el Sr.  Izquierdo, Arturo Pellicer, los hermanos Gallardo, los Campos, Nácher y otros.

Hecho este preámbulo, que podría ser mucho más extenso por la documen­tación que tenemos, hoy quisiéramos dar "luz" a una persona que convivió con nosotros casi 30 años, Manuel García Bega, que hizo mucho por los vecinos de esta exten­sa comarca. El daba luz desde la sombra; era un profesional que, debido a su senci­llez, nunca fue protagonista de su bien hacer. Técnico de Iber­drola, Manolo para los amigos, un hombre al que con un buen conjuntado equipo, tenemos mucho que agradecer.

Recuerdo por mentar alguna anécdota que durante la “pantanada” no tocó las sábanas de su cama en más de diez días. Manolo era una persona presta a trabajar a la hora que se le requería y no reparaba en hacer cualquier favor a quien se lo pidiera. Una cruel y rápida enfermedad y su fallecimiento poco después, nos dejaron huérfanos de su amistad, de su jovialidad y ansias de vivir. Cada noche, si miran al cielo estre­llado, verán que hay un astro que brilla con más intensidad, allí está dándonos luz Manolo García, que queda en el recuerdo de todos cuantos le conocimos. 

Alfonso Rovira, 08.02.1992

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